La Varita Mágica

Siempre me ha gustado la magia. Desde chica me encontraba cualquier palito y andaba con él por todas partes cambiando cosas, integrando cosas, y mejorando el mundo. Era mi manera de tener algún tipo de control sobre lo que veía y sentía. Cuando empecé a crecer me di cuenta que el cuento de la varita tenia su magia y me di cuenta que este juego podía servirles a todos con quienes trabajo.

Cuando un paciente tiene algún tipo de obstáculo lo primero que le digo es que se imagine que tiene una varita mágica (si la tengo, le paso la mía). Y después le pregunto, “Si pasas la varita mágica sobre la situación que me describes, cómo te gustaría que fueran las cosas? Cómo ves que cambian?”

Para poder obtener lo que queremos, primero tenemos que saber lo que queremos. Y, esto último, no es fácil. No es fácil porque muchas veces lo que queremos está ligado a otras personas o situaciones. No sólo depende de nosotros.

“Quiero que mi madre me quiera.”

“Quiero que mi pololo me pida matrimonio.”

“Quiero olvidarme de lo sucedido.”

Pero si pudieras encontrar la manera de lograr la paz por ti mismo? Harías el esfuerzo por lograrlo?

“Quiero que algún día pueda entender que mi madre me quiso de la manera que pudo.”

“Quiero poner todo de lo mío para que mi relación ahora sea la mejor que puede ser.”

“Quiero que mi reacción ante lo sucedido no me afecte tanto.”

Claramente, pensar de esta manera implica mucho más trabajo personal para lograrlo. Porque en estas últimas declaraciones tiene que haber un cambio íntimo e individual. Ya no podrás esperar que el otro cambie para que tú estés bien. TÚ tendrás que cambiar la situación y tus reacciones frente a estas situaciones para llegar adonde quieras llegar.

Hay algunos que prefieren quedarse en el papel más cómodo. Y está bien. Cada uno tiene sus ritmos. Y hay otros que prefieren tener la vida que se merecen y quieren tener.

La próxima vez que te veas en una situación difícil y quieras cambiar de estado, te presto mi varita mágica. Piensa en cómo te gustarían que fueran las cosas y luego pregúntate qué cosas están a tu alcance para que eso pueda ser?

Puede que las cosas queden iguales. Puede que cambien. Puede que resulte algo inesperado. Puede que… miles de cosas. Sólo debemos atrevernos.

Abracadabra! Presto! A ver que sucede…

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