Las Relaciones Filthy Martini

A mí me gustan muchos los “filthy martinis”. Y me gustan así: “Ketel One filthy martini, dry, 3 olives.” De segunda preferencia se cambia la marca del vodka por Grey Goose. Hay algo maravilloso que sucede cuando se combinan bien todos los sabores a una temperatura exacta, con el vaso exacto, con los ingredientes exactos. Cuando todo se combina bien, el resultado es inigualable.

Por qué te digo esto? Porque quiero explicarte el concepto del “tercero”—aquello que se construye cuando están en relación dos personas. El tercero es único e inigualable al igual que el martini. El martini bien elaborado es el tercero.

Existen dos ingredientes principales: el vodka y el vermouth. En las relaciones existen dos personas principales (o más si es de tu gusto). Ambas con sus características personales. Al igual que el vodka y el vermouth. Entran en relación estos dos ingredientes y, en conjunto con el sazón y los agregados (las características únicas de las personas—las aceitunas, jalapeños, cebollas, etc.), nace el martini perfecto.

Las mezclas pueden cambiar—a veces se pone más de un ingrediente principal que del otro, a veces se le agrega más del jugo de oliva que en otras ocasiones, a veces se le pone cebollas en ves de aceitunas, y así. Así como los martinis, las relaciones también cambian y a veces son más suaves y otras veces más fuertes. Pero no hay lugar a duda que sin cualquiera de los dos ingredientes principales—no hay martini y no hay relación. Simple y sencillo.

Las relaciones son así. Fluidas. Las personas que conforman las relaciones también tienen su propia fluidez. Y siento que allí es donde empieza el fallo de las relaciones. A mi sentir, cuando no hay intención de cuidar y cultivar al “tercero” que nace en la interacción entre los dos, se pierde todo.

Lo voy a decir de nuevo:

“…cuando no hay intención de cuidar y cultivar al “tercero” que nace en la interacción entre los dos, se pierde todo.”

Si se pone la fluidez propia por delante del tercero que se construye, la relación se diluye, se agota, se cansa, y se pierde. Yo he devuelto un martini que tiene más de un ingrediente que otro. Cuando tiene demasiado vodka, el trago se vuelve amargo y los sabores dejan de estar en armonía. Cuando tiene demasiado vermouth, se siente demasiado ácido. Cuando se tiene demasiado de cualquier ingrediente, se pierde el sabor de un buen martini.

Parece una contradicción con lo que dije antes, pero les voy a explicar. Tienes que saber lo que quieres para llegar nuevamente al balance. Hay veces que SÍ quiero que tenga más vodka. Y otras veces lo quiero sin vermouth. Es un trabajo en progreso. Las relaciones también las son. El martini perfecto se hace en combinación con el cliente. Sólo tienes que saber pedirlo tal cual como lo quieres.

El encuentro de dos personas es así de único y especial. Y eso es lo que cuidas cuando estas en relación: el encuentro. Es simple, pero no siempre es fácil. No es fácil porque implica un comunicación abierta que puede dar lugar a muchos malos entendidos y resentimientos. Tienes que pedir lo que necesitas y lo que requieres—sin que te de vergüenza. Y cuando la otra persona no está dispuesta a atender tus peticiones o cuando enjuicia lo que dices es más difícil aun.

Pero, para el martini perfecto, se tiene que ser capaz de todo. Se tiene que ser capaz de acomodar los cambios de ingredientes, los cambios de sabores, y los cambios de temperatura para que la combinación sea la que se luzca. Cada ingrediente por si sólo no hace un martini. Cada cambio de ingrediente provoca un remezón que es lo que hace una buena relación. Si se pueden adaptar a los cambios, el tercero nuevamente es lo central.

En una relación donde el tercero esta bien cultivado y donde es lo más importante, se ajustan las personas ante las oscilaciones de la vida: los cambios en el trabajo, la familia, la situación financiera, etc. El secreto de las parejas top es saber que cada uno por sí solo no hacen la relación. Reconocen que hay algo especial en su unión. Se dan cuenta que en esa unión surge algo único e incomparable. Y desarrollan y cuidan ese producto por sobre todas las cosas.

Ahora entiendo a Bond cuando ordenaba sus martinis. Y siguiendo sus pasos, desde ahora en adelante seré más específica cuando ordene un martini: Ketel One filthy martini, dry, 3 olives, shaken, not stirred—justamente para darle el espacio a estos movimientos.

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